miércoles, 27 de marzo de 2013

EL PICUDO ROJO......ASESINO DE PALMERAS

Originario de las áreas tropicales del Sudeste Asiático y Polinesia, donde se alimenta de cocoteros, se ha ido extendiendo al resto del mundo. Detectado en Almuñécar (Granada) en el año 1994, debido a una importación de palmeras egipcias infectadas. Desde entonces la plaga ha ido creciendo y destruyendo palmeras por todo el arco mediterráneo.





Es un escarabajo de unos dos o tres centímetros de largo y de un color que recuerda al óxido. Posee un pico largo que le ayuda a perforar primero la pupa para salir de ella y luego las hojas. Las hembras depositan sus huevos en la base de las hojas. Pueden volar y desplazarse varios kilómetros. Se agrupan varias generaciones en la misma palmera y no se desplazan hasta que la palmera fallece y se seca.
Cuando las larvas eclosionan del huevo miden apenas 2 mm, de color amarillento y provistas de una cabeza oscura, muy dura y provista de unas mandíbulas muy potentes. No tiene patas pero es capaz de desplazarse por las galerías que ella misma perfora. Se desplazan primero hacia el interior buscando la parte más tierna y jugosa de la palmera, para luego trasladarse a las partes más exteriores para hacer la pupa.
El gran problema de esta plaga está ocasionado por las larvas, que perforan el tronco de la palmera llegando a crear galerías de más de un metro de longitud, para alimentarse de la única yema que poseen las palmeras. Cuando una colonia de estas larvas ataca a un mismo ejemplar, son capaces de en tan sólo unas semanas acabar con la vida de la palmera.
Después de alcanzar el estadio final, la larva se envuelve en un capullo que construye con fibras de la propia palmera, donde se convierte en pupa para completar su reorganización física y convertirse, tras el proceso de metamorfosis en el insecto adulto. Este proceso puede tardar de menos de una semana a varias semanas, dependiendo de las condiciones medioambientales.
El tratamiento consiste en proteger a estas plantas arbóreas «directamente» desde el interior, mediante la introducción en su estípite del líquido fitosanitario. Se trata de una técnica muy segura que permite introducir el fitosanitario para fumigar directamente en la zona central del tronco de la palmera. Los haces vasculantes trasladan el producto a hojas y cogollo. El insecto muere al ingerir brotes de la palmera tratada. Al ser un sistema «efectivo, económico y poco agresivo», no solo es el más utilizado en palmeras afectadas, sino que es el más recomendado para actuaciones preventivas en palmeras en las que aún no se ha detectado la plaga 
Además, las fisuras generadas en la base del tronco por la entrada del escarabajo pueden dar lugar a nuevas enfermedades del árbol como el hongo fusarium. La palmera, podrida por dentro, puede sufrir una caída repentina sin necesidad de que haya ningún temporal







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