sábado, 27 de abril de 2013

CASAS DE ANTIGUA EDIFICACIÓN E INTOXÍCACIÓN POR PLOMO: PLUMBOSIS CRÓNICA


En 2006, La Agencia Internacional para la investigación de cáncer (IARC), clasificó el plomo inorgánico como probable carcinógeno para los humanos (Grupo 2A). Este metal, frecuentemente utilizado antes de los años 70 en la elaboración de pinturas, combustibles, e infinidad de procesos industriales, y actualmente en desuso dada su alta toxicidad y capacidad de acumulación durante largos periodos de tiempo en el organismo humano (hígado y riñones principalmente), sigue desafortunadamente presente en nuestras vidas en gestos tan cotidianos como tomar un simple vaso de agua.



Pese a no existir una cifra definida sobre la Ingesta Diaria Admisible (IDA), distintas organizaciones como EFSA estiman que la ingesta diaria media en el caso de adultos oscila entre los 0.50-0.68 µg/Kg de peso corporal, y entre 1.03-1.32 µg/Kg de peso corporal en el caso de niños y en función del la edad, dada la especial capacidad en este último grupo, de retener y absorber el plomo con mayor facilidad (superior a la dosis de referencia estimada para la aparición de efecto tóxicos en el desarrollo neuronal de niños, y que se sitúa en 0.50 µg/Kg de peso corporal)

En la actualidad el plomo puede pasar a la cadena alimentaria a partir de  la contaminación de vegetales y cereales, con suelos y aguas de riego en contacto con vertidos industriales. El Reglamento CE Nª 1881/2006 de la Comisión de 19 de Diciembre de 2006, por el que se fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios, establece en el caso del plomo, niveles máximos admisibles para los grupos principales de alimentos susceptibles de portar este contaminante, y entre los que se encuentran:

TIPO DE ALIMENTO
Nivel Máximo de Plomo permitido
(mg/Kg de peso fresco)
Leche cruda, leche tratada térmicamente y leche para la fabricación de productos lácteos
0,020
Preparados para lactantes y preparados de continuación
0,020
Carne (excluidos los despojos) de bovinos, ovinos, cerdos y aves de corral
0,10
Despojos de bovinos, ovinos, cerdos y aves de corral
0,50
Carne de pescado
0,30
Crustáceos, excluida la carne oscura del cangrejo, así como la cabeza y el tórax de la langosta y de crustáceos similares de gran tamaño (Nephropidae y Palinuridae)
0,50
Moluscos bivalvos
1,5
Cefalópodos (sin vísceras)
1.0
Cereales, legumbres y legumbres secas
0.20
Hortalizas, excluidas las del género Brassica, las hortalizas de hoja, las hiervas frescas y las setas. En el caso de las patatas, el contenido máximo se aplica a las patatas peladas
0.10
Hortalizas del género Brassica, hortalizas de hoja y setas cultivadas
0.30
Frutas, excluidas las bayas y las frutas pequeñas
0.10
Bayas y frutas pequeñas
0.20
Grasas y aceites, incluida la grasa láctea
0.10
Zumos de frutas, zumos de frutas concentrados reconstituidos y néctares de frutas
0.050
Vino (incluidos los vinos espumosos y excluidos los vinos de licor), sidras, peradas y vinos de frutas
0.20
Vinos aromatizados, bebidas aromatizadas a base de vino y cócteles aromatizados de productos vitivinícolas
0.20

De igual modo el Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano, establece niveles de plomo máximos admisibles:

-          25 µg/Litro (entre el 01/01/2004 y el 31/12/2013)
-          10 µg/Litro (a partir del 01/01/2014)

Pese a estas reglamentaciones, los principales problemas asociados al consumo de plomo, escapan del control oficial debido a que principalmente en viviendas de antigua construcción, aún existen instalaciones de fontanería (principalmente tramos cortos de tubería o soldaduras de empalme) elaboradas con este material, que diariamente se degradan cediendo plomo de forma gradual al agua que finalmente acaba saliendo por nuestro grifo y que utilizamos para consumo, lavado de alimentos, etc. Del mismo modo podemos encontrar el plomo en nuestro hogar, en grifos y accesorios de bronce de cuya aleación forma parte.

La plumbosis crónica se asocia en el caso de adultos con:

-          Dolores de cabeza
-          Hipertensión arterial
-          Enfermedades renales crónicas
-          Esterilidad
-          Etc.

En el caso de menores de corta edad, los síntomas se agravan llegando a causar:

-          Fallo en el desarrollo del sistema nervioso central
-          Fallo en el desarrollo neuronal de bebés
-          Reducción del coeficiente intelectual
-          Problemas en el agua y el lenguaje
-          Irritabilidad y problemas de comportamiento
-          Dificultad para concentrarse
-          Pérdida de apetito y anemia
-          Etc.

El análisis de plomo en agua, en el terminal de nuestra red puede darnos una valiosa información acerca del estado de nuestras conducciones así como la confirmación (dada la naturaleza de este tipo de instalación) de ausencia de este tipo de material en la fontanería de nuestra vivienda.
mas info en
http://aprotecsa.es/analisisfisicoquimico/index.html
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