lunes, 29 de abril de 2013

EL ACNÉ CLÓRICO COMO RESULTADO DEL ENVENAMIENTO POR DIOXINAS DEL OPOSITOR UKRANIANO VIKTOR YUSHCHENCO


Efectos sobre el desarrollo y la reproducción, deficiencias inmunitarias, desórdenes psíquicos, alteraciones hepáticas con niveles altos asociados de transaminasa, afecciones del sistema nervioso (irritabilidad, insomnio, cefaleas y migrañas), y como no, lesiones cutáneas crónicas como el acné clórico (pápulas y clavos foliculares en brazos, cara y cuello, asociados a la intoxicación severa e intencionada en el caso del famoso opositor); estos son algunos de los efectos de las denominadas dioxinas, que forman parte de la llamada “docena sucia” de contaminantes orgánicos persistentes (COVs).


Bajo la denominación de dioxinas se agrupan dos importantes grupos de 210 sustancias de las que al menos 17 presentan una toxicidad elevada:
PCDD: dibenzo-p-dioxinas policloradas (75 sustancias)
PCDF: dibenzofuranos policlorados (135 sustancias).
Ambos grupos generados de forma artificial como resultado involuntario de procesos industriales como el blanqueo de papel, fundiciones, etc. o de forma natural a través de erupciones volcánicas e incendios forestales.   

Asociados a este tipo de compuestos se encuentran los PCBs (bifenilos policlorados: 209 sustancias de las cuales 12 son muy tóxicas), que presentan similitud en cuanto a estructura química y riesgos asociados, pero diferenciados de los anteriores en lo que respecta a la fuente de emisión, ya que se trata de compuestos fabricados intencionadamente y utilizados en la síntesis de pesticidas-herbicidas, quedando prohibida su fabricación y uso en 1985.
Las 29 sustancias tóxicas presentan una alta estabilidad química y capacidad de persistencia en el ambiente (de 7 a 11 años), por lo que podemos encontrarlos en mayor concentración en sedimentos marinos y suelos, de donde pasan a la cadena alimentaria para finalmente acumularse en el tejido adiposo de grandes depredadores (entre ellos los humanos). En menor proporción se encuentran en plantas, aire y agua, y aunque la concentración ambiental de PCB’s es mucho mayor, las dioxinas presentan una toxicidad muchos más acusada (especialmente la TCDD o 2,3,7,8 tetraclorodibenzo-p-dioxina).

Los principales casos de intoxicación por dioxinas se han presentado en consumidores de productos cárnicos y lácteos procedentes de animales que han sido alimentados con piensos, entre cuya composición se han detectado grandes cantidades de dioxinas procedentes de materias primas de elaboración (arcillas, aceites industriales, grasas contaminadas, etc.). También se han detectado grandes concentraciones de dioxinas en aditivos alimentarios como la Goma Guar utilizada como espesante y presente en la composición de comidas preparadas envasadas, así como en pescados y mariscos.
La reducción de dioxinas de los subproductos industriales como método viable utilizado para reducir su contenido en el ambiente, pasa por la incineración controlada a más de 1000º C de este tipo de residuos peligrosos, por lo que los operarios de plantas incineradoras conforman uno de los principales grupos de riesgo junto con operarios de empresas de blanqueo de papel. Entre los consumidores, los fetos y recién nacidos son el grupo de población más vulnerable a la acumulación de estas sustancias tóxicas.

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