jueves, 18 de abril de 2013

EL VIRUS DE NORWALK Y LA “GRIPE ESTOMACAL”

El Norovirus o virus de Norwalk, perteneciente a la familia de calicivirus, debe su nombre a la ciudad de Ohio (EE.UU). donde en 1972 tuvo lugar una primera  epidemia asociada a este contaminante habitual de alimentos y aguas.


La enfermedad que produce es una Gastroenteritis Vírica, asociada a inflamación de estómago e intestinos (Gripe estomacal), también denominada Enfermedad de Vómito Invernal (por la sintomatología principal y época estival de máxima incidencia). Suele remitir, manteniendo unos correctos niveles de hidratación corporal, de forma natural a los 4 días tras la aparición de los primeros síntomas en caso de adultos y a los 3 días en caso de niños.



Al tratarse de un virus, su tratamiento no requiere del uso de antibióticos. Tampoco cuenta con una vacuna efectiva, pese a tratarse del virus causante de más del 50% de los casos de gastroenteritis vírica. Los medicamentos antidiarreicos pueden prolongar el periodo de infección e incubación.
Su contagio se produce en una primera fase a través de alimentos contaminados con restos de aguas residuales o materia fecal, ya que el humano portador (único huésped de esta forma de virus no presente en el resto de mamíferos) lo libera a través del vómito o las heces. En una segunda fase, parece un denominador común, que el contagio se propague persona-persona, vía fecal-oral (manipuladores de alimentos)

Entre los alimentos causantes de la enfermedad, destacan principalmente los moluscos bivalvos que se alimentan por filtración (lo que facilita la acumulación del microorganismo), como los mejillones, ostras, almejas, etc. Aunque el virus se desactiva con relativa facilidad mediante choque térmico (60º C durante 30 minutos), resulta relativamente común consumir este tipo de alimento poco o hecho o incluso crudo.
También podemos encontrarlo en aguas potables o de la red contaminadas por filtración de residuales, y siempre que el C.R.L (cloro residual libre) no supere el límite mínimo de 0.2 ppm. (los agentes y desinfectantes clorados lo desactivan fácilmente), por fallo en la ETAP o zona de abastecimiento.
Entre los síntomas, que pueden observarse de 4 a 48 horas tras la ingestión del alimento contaminado, destacan:
-       Vómito
-       Diarrea severa, acuosa pero no sanguinolenta
-       Dolor abdominal y nauseas
-       Escalofríos y sudoración excesiva
-       Dolor muscular y debilidad corporal generalizada
-       Rigidez articular
-       Fiebre baja y dolor de cabeza moderado (no siempre)
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