viernes, 26 de abril de 2013

LA DUDOSA REPUTACIÓN DEL ASPARTAMO: E-951

Aunque la autorización definitiva del Aspartamo en 1983 por la FDA (Foods and Drugs Administration) como aditivo alimentario, sigue siendo actualmente fuente de controversia entre la comunidad científica, (dadas las posibles irregularidades de los estudios realizados en primates y ratas, así como los intereses personales de los dirigentes políticos de la época y su relación con las principales empresas productoras de este edulcorante artificial), hoy día, más de 250 millones de personas consumen habitualmente aspartamo a través de productos tan comunes como: refrescos light, chicles sin azúcar, yogures, cereales, y en general alimentos dietéticos bajos en calorías (hasta 6000 productos).



Descubierto por casualidad durante la investigación de un medicamento para el tratamiento de úlceras, el Aspartamo presenta un poder endulzante 200 veces mayor que el de la sacarosa (azúcar blanco refinado), y su IDA (ingesta diaria admisible) está fijada en 40 mg/ Kg de peso corporal

Sobradamente se conocen los subproductos orginados durante el metabolismo del aspartamo: Fenilalanina (50%), Ácido aspático (40%), Metanol (10%). La duda se plantea pues, en el mecanismo de actuación de dichos compuestos en el organismo.

Mientras que los dos primeros son aminoácidos esenciales presentes en otros muchos alimentos (aunque no en su forma aislada, lo que fundamenta para muchos expertos, la ingente cantidad de problemas adversos asociados a su consumo), sobre el metanol nadie duda de que se trata de un tóxico en potencia causante de múltiples patologías e incluso la muerte (caso de bebidas alcohólicas adulteradas).

Cabe pues ser cauto, sobre todo en el caso de consumidores que abusen de alimentos entre cuyos ingredientes se encuentren el aditivo E-951, que pueden ser reconocidos por su composición a la que debe añadirse la leyenda: "puede ser una fuente de fenilalanina"
La FDA publicó por su parte un listado con 92 efectos adversos asociados al consumo abusivo de espartamo entre los que se encuentran:

Tumores del cerebro,
esclerosis múltiple,
epilepsia,

síndrome de fatiga crónica,
enfermedad de Parkinson,

enfermedad de Alzheimer,
retraso mental,
linfoma,
malformaciones prenatales,
diabetes,
alteraciones de la visión,
ceguera,
fibromialgia,
cefaleas,

migrañas,
atontamiento,

depresión,
ataques de ansiedad,
pérdida de la memoria,
crisis de epilepsia,
alteraciones mentales,
estados maníacodepresivos,

ataques de pánico, de rabia y de violencia, etc,
fatiga,
irritabilidad,

taquicardia,
insomnio,

dificultades al hablar,
apoplejía,
parestesias,

sorderas parciales,
espasmos musculares,
dolores lancinantes,
piernas dormidas,
calambres,
palpitaciones cardíacas,
dificultades respiratorias,
vértigos,
tinitus,
pérdida del gusto,

gusto de hierro,
pérdida de audición,
aumento de peso,

nauseas,
irritación cutánea,
dolores de las articulaciones,
problemas de la articulación bucal,

dolores articulares,
alergias,

Etc.
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