sábado, 25 de mayo de 2013

ACEITERAS EN BARES Y RESTAURANTES: ESTA IMAGEN PODRÍA PASAR A LA HISTORIA

Muchos serán los que no comprendan el por qué de esta iniciativa comunitaria que ya se está preparando aunque ni mucho menos está definitivamente aprobada.


La idea consiste en retirar de los bares y restaurantes los dispensadores de aceite tal y como los conocemos y sustituirlos por cápsulas monodosis debidamente etiquetados conforme al producto y clasificación del contenido, que los usuarios usarán para aliñar la ensalada. Se pretende evitar de esta forma el fraude en cuanto al tipo de grasa vegetal utilizada para rellenar el dispensador que como todos sabemos no contiene etiquetado ni información que permita al consumidor identificar la categoría o calidad del aceite con el que acompaña su verdura o embadurna su tostada.

Aunque la recomendación puede tener sentido, ya que el aceite de oliva es un producto organolépticamente selecto en sus mejores variedades (oliva virgen extra), y perverso en otras muchas inferiores (mezclas con refinados), parece que los consumidores de aquellos países a favor de la recomendación andan cuando menos, un poco “planos de paladar”.

Aquí en Andalucía, me atrevo a asegurar que la inmensa mayoría de los restaurantes utilizan “virgen extra” para sus clientes, entre otras porque en la mayoría de los desayunos (para los que suelen utilizar los mismos dispensadores), se utiliza el aceite de oliva para el acompañamiento de las tostadas. “Un calvario le espera al restaurador que ofrezca por estas zonas una tostada con aceite de orujo de oliva. Si usa girasol…. bueno….. sin comentarios”

Pese a que el problema es común para el vinagre, sal y pimienta (se rellenan en envases que carecen de etiquetado), la recomendación del uso de envases monodosis se está elaborando sólo para el aceite.  

Países como Italia o Portugal ya cuenta con legislación nacional al respecto, mientras que en España y a la espera de que se pronuncien las Autoridades Europeas, mayoritariamente se siguen usando los dispensadores rellenables, aunque cada vez más, se comienzan a ver los envases monodosis en algunos bares y restaurantes. Estos envases me recuerdan un poco a los pack de loncheados cárnicos (40 g) que habitualmente se venden a un precio redondo de 1 €, y que debidamente analizados nos conducen a la irremediable conclusión de que estamos comprando un salchichón de 25 €/Kg (algo carillo…)

Aunque su aprobación está pendiente de estudio y no parece fácil ya que cuenta con el veto previo de algunos países no productores, desde distintas organizaciones agrarias se fomenta su aplicación y se da por buena la recomendación.


Desde  un zona donde los desayunos consisten en una buena pieza de pan generosamente regada con el fruto directo de la aceituna, sólo espero que no tengamos que regatear para conseguir embadurnar nuestra tostada con un producto que además de nuestro, sabemos apreciar por sus excelentes propiedades nutritivas y lógicamente identificar por su sabor.
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