domingo, 19 de mayo de 2013

CHUPAR CABEZAS DE CRUSTÁCEOS COMO LAS GAMBAS O LANGOSTINOS AUMENTA SIGNIFICATIVAMENTE EL RIESGO DE ENVENENAMIENTO POR CADMIO


Otro “tipical spanish” que se nos va al traste. En parte debido a la alta concentración de este metal en la cabeza de determinados crustáceos y al ritual culinario ampliamente difundido de comenzar por extraer el jugo de la cabeza una vez separada del resto del cuerpo.

Gambas, langostinos, cigalas, carabineros y otros mariscos acumulan en las vísceras de su cabeza altas concentraciones de este metal pesado al que no se le atribuye ningún efecto beneficioso para el organismo, que lo retiene durante periodos de tiempo comprendidos entre los 10 y 40 años desde su consumo.


Todo lo contrario:

  • Disfunción renal
  • Debilitamiento óseo (osteoporosis y reumatismo)
  • Problemas de infertilidad
  • Afecciones digestivas (dolor de estómago, vómitos severos)
  • Desórdenes psicológicos
  • Daño en el sistema nervioso central e inmune.
  • Cáncer.
Esta es sólo parte de la sintomatología derivada de la acumulación de Cadmio (Cd) en el organismo, principalmente en el hígado y los riñones (80% del total acumulado), una vez que pasa del sistema digestivo al torrente sanguíneo (1-5% del total ingerido)


Presente en la corteza terrestre en baja proporción (1.5 x 10-5 % en peso), pasa a la cadena alimentaria principalmente a través de la erosión en ríos de rocas con elevado contenido en minerales de Zn, Pb, a los que habitualmente se encuentra asociado, para ser transportado a los mares, donde es absorbido principalmente por el marisco.
El Cd puede ser también difundido al ambiente a través de procesos naturales como las erupciones volcánicas, pero su aplicación en la fabricación de distintos tipos de soldaduras, pilas eléctricas, baterías, plásticos como el PVC y pigmentos coloreados altamente estables, hace de la actividad industrial la segunda fuente de difusión al medio ambiente.



Presente en distintos alimentos como vísceras y despojos comestibles (riñones e hígados), podemos encontrarlo además en productos de origen vegetal como algas secas, cacao, champiñones y semillas oleaginosas. En el caso del marisco, el hepatopáncreas y parte del sistema digestivo se encuentra localizado en la cabeza por lo que es en esta región donde se presentan mayores niveles acumulativos junto con el cuerpo y huevas de algunos crustáceos como cangrejos o buey de mar, presentando los apéndices, extremidades y carnes blancas niveles normalizados de Cadmio.


Succionar la cabeza del marisco entraña un riesgo evitable. Aunque el precepto “lo que no te mata te hace más fuerte” es seguido incondicionalmente por aquellos que degustan como un exquisito manjar el jugo de la cabeza, yo me decanto por el “más vale prevenir que curar”.   
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