viernes, 17 de mayo de 2013

EL ORIGEN DE LA MIGRAÑA PUEDE ESTAR EN EL METABOLISMO DE LA HISTAMINA EN EL INTESTINO: HISTAMINOSIS ALIMENTARIA

Migrañas, cefaleas y jaquecas son afecciones comunes, en muchas ocasiones sin relación causa-efecto aparente, capaces de arruinar un buen día de forma inesperada.

La histamina es una molécula necesaria para la vida, presente en los gránulos de los mastocitos (un tipo de célula generada en la médula ósea a partir de células madre y  presente de forma especial en la piel y en el aparato respiratorio). De igual modo la histamina se presenta de forma natural en prácticamente la totalidad de los alimentos, y en mayor proporción en aquellos sometidos a procesos de fermentación prolongados. Su presencia en determinados alimentos puede verse incrementada en función de las condiciones de almacenamiento (pérdida de la cadena de frío) o de las prácticas de manipulación utilizadas.




En el organismo, la enzima responsable de su metabolismo es la DiAmino Oxidasa (DAO), que en condiciones normales la degrada en el intestino sin que de su consumo se derive sintomatología alguna ni molestias.
La histaminosis alimentaria, se produce cuando la histamina no se metaboliza correctamente en el intestino y pasa al torrente sanguíneo. Esto puede ocurrir por uno de los siguientes motivos:
-       Consumo de alimentos con niveles altos de histamina

Tales como pescados, ovoproductos, quesos curados y lácteos fermentados, alcohol (especialmente vino tino y cava), embutidos, fruta (cítricos como la naranja, y otra fruta como el plátano, fresa y batidos o zumos elaborados a partir de los mismos), fruta deshidratada, algunos tipos de verdura (tomate, berenjena y espinacas), etc.
La elevada concentración de histamina puede estar influenciada por los distintos procesos a los que ha sido sometido el alimento, como pérdida de la cadena de frío o malos hábitos de manipulación. Ambas prácticas conllevan la multiplicación bacteriana causante del aumento de los niveles de histamina, respecto a la cantidad inicial presente en él de forma natural.
Entre la relación de alimentos con bajo nivel de histamina encontramos: café, té, cereales, arroz, patatas, fruta (manzanas, ciruelas, peras, melón, melocotón, cerezas, etc.) y hortalizas (no todas: lechuga, coliflor, brócoli, pepino, zanahoria, etc..), carnes frescas (cerdo, ternera, aves) y pescado fresco.


-       Deficiencia de la enzima diamino oxidasa (DAO).

La ausencia o presencia de niveles muy bajos de esta enzima tiene un importante factor genético, aunque puede deberse a distintos estados fisiológicos como el estrés, la menstruación o la exposición prolongada al sol.


Existe una relación de fármacos de los que se conoce su efector inhibidor sobre esta enzima (calmantes como la aspirina o antiinflamatorios), por lo que la medicación en ocasiones, lejos de mejorar los síntomas, los agrava (en el caso de la migraña).

La migraña puede asociarse al efecto vasodilatador de la histamina, cuando actúa (dada su elevada concentración) sobre la red capilar craneal.

Durante el embarazo, el organismo produce 500 veces más DAO que en situaciones normales. Este hecho unido a la baja ingesta de medicamentos asociada a este periodo, puede confirmar los datos obtenidos de forma experimental que indican una disminución (en frecuencia e intensidad) de las migrañas que padecen frecuentemente algunas mujeres, a partir del momento de la gestación.

En los dos casos expuestos anteriormente, la histamina acumulada en el organismo es exógena, es decir, proviene del exterior. Existe también una histamosis endógena (es el propio cuerpo el que libera la histamina acumulada en sus células):


-       Consumo de alimentos cuya proteína genera una reacción alérgica.

Como hemos comentado al principio, la histamina es una molécula vital que se encuentra en algunos tipos de células. Cuando consumimos alimentos a los que somos alérgicos o intolerantes (pescado fresco como el bacalao, merluza, anchoas, etc., marisco, clara de huevo, leche de vaca, productos elaborados con trigo, etc.), nuestro organismo reacciona liberando histamina corporal, que genera los síntomas habituales de una reacción alérgica (no producidos por el alérgeno sino por la histamina liberada a causa del mismo). Dada la ubicación del tipo de células que la contienen, los principales síntomas se manifiestan en la piel y el sistema respiratorio.


Erupción cutánea (picor, formación de ampollas, enroquecimiento), prurito bucal, asma y dificultades respiratorias, secreción o congestión nasal, calambres musculares, contracturas y dolores articulares, etc.

Los antihistamínicos ayudan a combatir los síntomas provocados por la liberación de histamina durante una reacción alérgica.

Aunque no existen suficientes estudios, capaces de concluir la relación definitiva y el mecanismo de actuación de la histamina en cuanto a la afección de migrañas, parece ésta una vía a explorar en bien de quien repentinamente tiene que aparcar todas sus tareas y cual vampiro de la noche huir de la luz solar en busca del tan soñado bienestar.

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