lunes, 13 de mayo de 2013

COCHINILLA, CARMÍN, COLORANTE NATURAL Nº 4 o E-120

Muchos serían los sorprendidos al saber que cuando comen yogur, gelatinas, bebidas lácteas, golosinas, snack e incluso productos cárnicos como mortadelas, salchichas, etc. en realidad incorporan a través de la ingesta el extracto de un insecto (Cochinilla o Dactilopius Coccus) utilizado como “Colorante Natural” para tintar en tonos rojizos-rosáceos aquellos alimentos que por puro Marketing deben presentar tonalidades similares a las de la fruta o la carne que contienen.


No es que el E-120 sea perjudicial, de hecho en muchas culturas los insectos forman parte natural de la dieta, y aunque este colorante puede ocasionar ciertas reacciones alérgicas e incluso anafilaxia, el hecho radica en que todo el mundo debería saber lo que consume y tener la información adecuada sobre los aditivos utilizados (especialmente si eres vegetariano o tu dieta está sujeta a los preceptos religiosos que prohíben el consumo de determinados alimentos: Halal o Kosher).


A esto hay que unir el hecho de que muchas veces nos sentimos engañados, gracias a los recovecos publicitarios de quien nos quiere hacer pensar en recetas campestres y mezclas perfectas sin “colorantes artificiales”; niños que machacando fresas arrancadas de la mata y queso fresco recién elaborado a partir de leche fresca, obtienen postres lácteos de tonalidades rosáceas intensas y uniformes.
La cochinilla, que genera ácido carmínico como medio de defensa natural contra sus depredadores, crece como huésped de la Tuna (un tipo de cactus), alimentándose de la savia de la penca, siendo recolectado expresamente para obtener este colorante natural en países de Sudamérica, Centroamérica y en Lanzarote (España). 



Hacen falta aproximadamente 100.000 de estos insectos para conseguir un Kg de Carmín, que se consigue añadiendo al ácido carmínico extraído del insecto seco, un agente quelatante como el Aluminio, Calcio o Amoniaco (en función de uso y la capacidad de fijación prevista, ya que también se utiliza para la industria textil, cosmética, etc.)



Este colorante, que no debe ser confundido con el “sintético” Rojo Cochinilla (E-124), se encuentra regulado por la legislación europea sobre aditivos de uso alimentario, y ha sido utilizado desde la edad del hierro para la obtención de tintes. En el siguiente vídeo podéis ver detalladamente el método de extracción a partir del insecto (sólo dura 5 minutos y es bastante curioso)





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