domingo, 16 de junio de 2013

¿UN YOGUR TRADICIONAL O UN ACTIMEL?... LA DIFERENCIA SÓLO LA NOTARÁS EN TU BOLSILLO

A estas alturas, parece un hecho más que probado que las bacterias probióticas del gigante francés DANONE, no son el milagro que ha movido a millones de madres de todo el mundo a comprar masivamente un producto con el que “ayudar o activar las defensas”, primero de su hijo y luego de todo el núcleo familiar.

La compañía francesa siempre ha mantenido que su patentada bacteria, Lactobacillus Casei Inmúnitas (Lactobacillus DN-114001), también promocionada en Argentina como “Lactobacillus Casei Defensis”, es más efectiva que otras cepas tradicionales usadas para fermentar productos lácteos como el clásico yogur o el queso.

Son muchas las empresas que usando Lactobacillus Casei (sin nada más), han colocado en el mercado decenas de productos lácteos fermentados, similares en presentación y textura, a los que han atribuido propiedades similares a las del famoso Actimel, cuyo precio supera con creces el de otros postres habituales en nuestros hogares.


El problema para DANONE, se planteó en el momento en que la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria, EFSA (European Food Safety Authoriry) se dispuso a verificar los supuestos beneficios para la salud, que ciertos productos, entre los que lógicamente se encontraba Actimel, proclamaban en sus eslóganes; determinados a abanderar la lucha contra el fraude a millones de consumidores confiados. Para ello solicitó las pruebas científicas con las que contaban las industrias productoras a fin de evaluar la veracidad de datos que avalaban las propiedades publicitadas.

En 2010, la EFSA (European Food Safety Authoriry), concluyó a través de un contundente informe, que los más de 20 estudios presentados por DANONE resultaban insuficientes para justificar las supuestas propiedades beneficiosas para el organismo, de su producto estrella.
A la espera de presentar nuevos estudios, y siguiendo el transcurso de la evaluación de otros productos, (de los primeros 9 tan sólo se validó 1), Danone retiró su solicitud de estudio, en parte ayudado por la publicidad negativa de otros organismos oficiales:
Advertising Standars Autothority (ASA), autoridad para las normas publicitarias del Reino Unido, tras considerar como un fraude el slogan publicitario que literalmente decía: “Actimel ayuda a mantener las defensas de tus hijo, hecho probado científicamente”, ordenó la retirada inmediata del anuncio.
La Comisión Federal de Comercio (FTF) de EEUU declaró que no existe evidencia científica que avale que las bacterias de su yogur Activia ayuden a mejorar el tránsito intestinal y las del  Actimel  aumenten las defensas y ayuden a evitar gripes y resfriados,  Danone tuvo que retirar los eslóganes engañosos tanto de los yogures y bebidas como de la publicidad, obligando a  Dannon Co. (filial estadounidense de Danone), a pagar 21 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial, por exagerar las propiedades de su yogur Activia y de la bebida láctea DanActive (Actimel en América)

Otras organizaciones no gubernamentales y sin ánimo de lucro, han tenido a bien hacer  también referencias a este producto:
Premio Goldener Windbentel (profiterol de oro) a la mentira publicitaria más insolente, otorgado por la asociación Foodwath alemana en defensa del consumidor en 2009. 
Huevo hueco de oro a la publicidad más engañosa por la organización Foodwatch de Países Bajos en 2010
FACUA, consumidores en acción, otorgo a Danone en 2010 el honor de ser el segundo peor anuncio del año.


En 2011, Danone retiró o cuando menos minimizó la publicidad en Francia que hacía alusión a las supuestas propiedades beneficiosas para el organismo. Y en este punto estábamos hasta que en 2012 se aprobó el REGLAMENTO (UE) 432/2012 DE LA COMISIÓN, de 16 de mayo de 2012  por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños. Apenas hace unos días se publicó el REGLAMENTO(UE) Nº 536/2013 DE LA COMISIÓN, de 11 de junio de 2013 que modifica el Reglamento (UE) Nº 432/2012, sin que dicha ampliación incluya ningún tipo de organismo probiótico.

Con una trayectoria de 20 años de inversión, constante bombardeo publicitario y campañas que pretenden asociar la salud con el consumo de su lácteo fermentado, les viene “como anillo al dedo” aprovechar (legalmente, eso sí),  los más que conocidos efectos de la vitaminas B6 y D, cuya declaración sí queda regulada en el reglamento anterior como se expone a continuación:





De esta forma Danone se reinventa, añadiendo a su lácteo las vitaminas que le permiten mantener su antiguo eslogan publicitario, y no explicando con la claridad que requiere en mi opinión, que el beneficio se debe a las mismas  y no al lactobacillus Casei Inmunitas, promocionado hasta la saciedad y de consecuencias nada agradables para los bolsillos de consumidores de todo el mundo.



Aunque en el envase puede encontrarse la alusión a la vitamina B6 (presente por cierto en muchos tipos de fruta, en igual cantidad o superior); ésta aparece en la parte inferior del envoltorio, a la que se llega a través de un asterisco situado en la cubierta frontal del producto en la que puede leerse “EL DESAYUNO DE TUS DEFENSAS”.
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