lunes, 8 de julio de 2013

LOS COLORANTES ARTIFICIALES, LA TARTRAZINA (E-102) Y EL DÉFICIT DE ATENCIÓN EN NIÑOS.

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Ampliamente utilizada para dar color a nuestros guisos (colorante alimentario para paellas, patatas o fideos), y presente en una amplia variedad de alimentos procesados, muchos de ellos destinados al consumo por los más pequeños de la casa, tales como golosinas, helados, bebidas refrescantes, snack, aperitivos, repostería industrial, lácteos, embutidos, etc., la tartrazina (E-102 o colorante alimentario Yellow Nº 5)  se posiciona como uno de los aditivos artificiales autorizados de mayor uso a la hora de colorear (en intensas tonalidades amarillas) nuestros alimentos.

Este colorante azoico soluble en agua y no retenido por el organismo no presenta, según las autoridades sanitarias que velan por nuestra salud, las propiedades cancerígenas ampliamente contrastadas en otros colorantes de la misma familia y ahora desautorizados.


Pese a esto, distintos estudios han relacionado la tartrazina con patologías asociadas al grupo al que precisamente se destinan estos alimentos, y que lejos de aportar sabor, confunden nuestros sentidos con tonalidades propias de las materias primas y admitidas por el consumidor final (Quizás te interese leer: “COCHINILLA, CARMÍN, COLORANTE NATURAL Nº 4o E-120”), por lo que aquellos productos que contengan este tipo de colorante deben especificarlo en el etiquetado incluyendo la leyenda “Puede tener efectos negativos sobre la actividad y atención de los niños

Lejos de suspicacias infundadas sobre el carácter carcinógeno de la tartrazina, lo que parece un hecho más que real es su capacidad de inducir en nuestros menores hiperactividad, insomnio, déficit de atención e impulsivilidad. Se han observado del mismo modo y de forma aislada episodios alérgicos (rinitis, asma, etc.), especialmente en aquellas personas intolerantes a la aspirina. Otros posibles efectos adversos son las migrañas, posiblemente inducidas por el metabolismo de la histamina liberada durante la exposición al alérgeno 

(Quizás te interese leer: “EL ORIGEN DE LA MIGRAÑA PUEDE ESTAR EN EL METABOLISMO DE LA HISTAMINAEN EL INTESTINO: HISTAMINOSIS ALIMENTARIA”)



Prohibido su uso en Noruega, la preocupación aumenta entre los consumidores, no por su toxicidad, sino por la cantidad diaria ingerida a través de cientos de productos habituales de nuestros hogares y por el uso tan comercial que se hace de la misma.

La tartrazina no sólo se utiliza para colorear alimentos “amarillos” (natillas, cremas catalanas, sopas de sobre, purés…..) sino que mezclada con otros colorantes podemos obtener tonalidades verdosas (E-102 + E-133) o anaranjadas (E-102 + E-129).

Cabría preguntarse: ¿Es acaso necesario alterar el color, sin aportar nada al aroma y sabor de un alimento, utilizando un aditivo potencialmente nocivo para la salud de nuestros hijos?

La primera imagen la tomé personalmente ayer mismo, cuando uno de mis hijos acababa de tomarse un bebida refrescante aromatizada helada (vamos….un polo tipo flash)
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