miércoles, 3 de julio de 2013

UNA OPORTUNISTA DEL VERANO. LA PSEUDOMONA AERUGINOSA EN PISCINAS RECREATIVAS

Esta bacteria, ampliamente diseminada en el ambiente y tradicionalmente asociada al ámbito hospitalario y entornos quirúrgicos, llega habitualmente a nuestras piscinas transportada por los propios bañistas en boca, oídos y otras zonas corporales húmedas y habitualmente sudorosas como axilas, ombligo, ingles y periferia del ano.

Las duchas severas previas al baño y un adecuado nivel de higiene corporal, puede evitar la colonización de piscinas públicas y privadas por esta oportunista veraniega.

Con un amplio rango de temperatura de crecimiento (10 y 42º C), la pseudomona aeruginosa es un modelo de adaptabilidad que requiere cantidades mínimas de alimento para proliferar en ambientes acuáticos. En piscinas es frecuente encontrarla en la superficie y los bordes, donde se nutre de residuos grasos de leches corporales, bronceadores y protectores solares que forman una biopelícula en la lámina superior de agua.

La bacteria, portada por un 2% de la población sana, en rara ocasión produce la infección si no encuentra una vía de acceso, a través de las defensas naturales hasta fluidos y órganos estériles como la sangre o los pulmones. Es por ello que habitualmente se desarrolla en personas que presentan algún tipo de merma en sus defensas tales como: heridas quirúrgicas, quemaduras, lesiones físicas en los ojos y en mucosas expuestas al agua de baño, etc.

Aunque es sensible a los desinfectantes habitualmente utilizados en piscinas y una dosis de choque de cloro (30 mg/litro) es suficiente para inactivarla o minimizar su concentración, una vez que produce la infección resiste una amplia gama de antibióticos pudiendo ocasionar graves enfermedades como meningitis, septicemia o infecciones del tracto pulmonar y urinario en el caso de pacientes inmunodeprimidos. 

Las infecciones habituales asociadas a ambientes acuáticos no suelen revestir gravedad y principalmente se relaciona a la pseudomona aeruginosa con casos de otitis externa (también conocida como “otitis del nadador”) y foliculitis (un tipo de dermatitis), ambos producidos por el contacto con patógenos en suspensión.

Foliculitis producida por pseudomona aeruginosa

Pese a que en este artículo nos referimos a piscinas, es habitual detectar la bacteria en jacuzzi, saunas, bañeras de hidromasaje, fregaderos, etc. así como en útiles relacionados con la práctica de la natación: trajes de buzo, gorros de natación, esponjas de baño e incluso en envases mal preservados de solución estéril para lentes de contacto.

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