lunes, 4 de agosto de 2014

EL SÍNDROME DE HANA. HISTAMINOSIS ALIMENTARIA NO ALÉRGICA

¿Estoy intoxicado? ¿soy alérgico? ¿puedo ser intolerante? o…. quizás nada de lo anterior.

Vaya lío esto de la histaminosis. Sin duda resultará complicado clasificar en tan pocas líneas la avalancha de información que circula por la red, de modo que el lector consiga esclarecer sus ideas y obtener en definitiva, información práctica y de utilidad.

Todo comienza lógicamente con la histamina, una molécula vital y multifuncional, presente en todos nuestros tejidos y como no, en la mayoría de alimentos que consumimos. De momento bastaría con saber que la necesidad biológica de histamina está reñida con el exceso y acumulación de la misma (histaminosis).



Ayúdanos a difundir el contenido del blog compartiendo en tus redes sociales



Mal diagnosticada y en innumerables ocasiones contraproducentemente medicada, la histaminosis presenta un cuadro sintomático muy complejo que puede fácilmente ser confundido con otras patologías comunes, por lo que comenzaremos este post preguntándonos:

¿Cómo se produce el exceso de histamina en nuestro organismo?


Vía exógena: La histamina procede de los alimentos que consumimos


Distinguiremos en este caso dos tipos de histaminosis:

  • Histaminosis tóxica: se produce cuando ingerimos alimentos con elevadas concentraciones de histamina, derivadas en su mayoría de procesos de conservación inadecuados. Podremos decir entonces que estamos INTOXICADOS. Los alimentos implicados habitualmente son pescados frescos, embutidos, quesos, vinos y conservas de pescado.
  • Histaminosis enteral (HE): se produce cuando a raíz de una intervención quirúrgica digestiva, dosis de radioterapia, o más frecuentemente, uso-abuso de medicamentos orales, se produce una reducción a nivel intestinal de la enzima responsable de su metabolismo (DAO, diamino oxidasa). En esta situación, asociada también a situaciones de estrés, podremos decir que somos INTOLERANTES a aquellos alimentos que contienen histamina (aunque esta se encuentre en niveles normalizados)

Vía endógena: La histamina es liberada por nuestras propias células (principalmente, y para confundirnos un poco más, como respuesta a la ingesta de determinados alimentos)


Siguiendo esta vía, podremos hablar de:
  • Histaminosis alérgica: cuando como consecuencia del contacto con determinados alérgenos (ácaros, polen, hongos) o la ingesta de ciertas proteínas alimentarias, y en un proceso estrictamente mediado por la IgE -inmunoglobina E-, se produce una liberación masiva de histamina que puede producirnos un episodio agudo de ALERGIA con síntomas que pueden abarcar desde una simple urticaria hasta la muerte por shock anafiláctico.
  • Histaminosis alimentaria no alérgica (HANA): sin duda la menos conocida y más confundida (no sólo con otros tipos de histaminosis, sino con patologías como la fibromialgia o la fatiga crónica). Aunque el proceso de liberación celular de histamina no está mediado por la IgE, éste se produce como consecuencia de la ingesta de determinados alimentos y proteínas alimenticias entre las que destacan las proteínas de leche y trigo. Asociar la HANA a intolerancias alimentarias comunes (lactosa o gluten), supone caer en un error bastante generalizado, ya que si bien el intolerante a la lactosa debe evitar aquellos productos que contienen exclusivamente este azúcar de la leche, padecer HANA implica descartar aquellos alimentos que contienen leche (y todas sus proteínas lácteas). Algo similar ocurre con el trigo, si bien un celíaco debe evitar aquellos alimentos que contienen gluten, el enfermo de HANA está obligado a descartar cualquier elaborado de trigo, aunque esté libre de gluten.

Síntomas comunes: Jaqueca, migraña, alteración del sistema excretor (lagrimeo, babeo nocturno, sequedad bucal, excesivo flujo vaginal, etc.), hinchazón abdominal, dolor por presión, calambres musculares, piel seca, deshidratación de los discos intervertebrales, etc.

Aunque seguiremos hablando del tema y abordaremos en detalle cada uno de los distintos tipos de histaminosis, espero que como resumen inicial tenga utilidad entre los miles de afectados por esta patología común, sirviendo al mismo tiempo para evaluar y transmitir en las visitas al especialista, la sintomatología y dolencias en su conjunto frente al síntoma más fuerte o evidente, principal causa de un diagnóstico erróneo.

2 comentarios:

  1. Buenos días,
    No me queda claro el párrafo "ya que si bien el intolerante a la lactosa debe evitar aquellos productos que contienen exclusivamente la proteína láctea" . La lactosa es un azúcar no una proteína. Por lo demás, me ha resultado interesante el artículo. Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, se trata simplemente de una errata que te agradezco me indiques

      Eliminar

La eritrosina (E-127) y el cáncer de tiroides Un aminoácido de las pipas de calabaza frente a los parásitos intestinales Aloe Vera contraindicado para menores, mujeres embarazadas y madres lactantes La capsaicina de la pimienta de cayena Los psoralenos del apio frente a manchas de la piel y quemaduras solares Dios y el demonio en el pan de cada día. Claviceps purpurea del centeno Sensación de pérdida de los dientes: La ciguatera del pescado El aceite de coco y sus propiedades frente a la bacteria responsable de la caries Desnaturalizados por la colza. El síndrome del aceite tóxico en la España de 1981 Crucíferas contra el cáncer. El sulforafano del brócoli La dulce Estevia. Un edulcorante natural frente a los artificios químicos Leishmania: Sólo un mundo cínico curaría antes a perros que a personas