martes, 2 de septiembre de 2014

ANÁLISIS DE METALES PESADOS EN ALIMENTOS

Si partimos del hecho de que la “madre” se encuentra contaminada, entenderemos sin lugar a dudas que todo cuanto ella produce es susceptible de arrastrar cantidades más o menos significativas de estos tóxicos, presentes de forma natural en la corteza terrestre aunque considerados contaminantes cuando de la mano del hombre (como no…) y de su voraz sistema productivo e industrial, se acumulan en suelos, aguas y ambientes.

Vertidos a ríos y mares, emisiones atmosféricas incontroladas, explotación minera intensiva, y elevada actividad industrial en general, son factores que pueden dar al traste con el equilibrio natural, delimitando zonas de producción agrícola, ganadera y pesquera de riesgo elevado frente a la contaminación por metales pesados.




Aunque la intoxicación aguda por metales pesados (envenenamiento) presenta una sintomatología evidente a corto plazo, en la actualidad el concepto de “traza metálica”, presente en una gran mayoría de los alimentos que ingerimos, nos conduce irremediablemente a un lento proceso acumulativo a nivel orgánico, que derivará en patologías subclínicas de difícil diagnóstico y compleja solución; más aún si tenemos en cuenta que estos agentes tóxicos de elevado índice de absorción gastrointestinal, no pueden ser metabolizados ni destruidos por el organismo, pasando a acumularse principalmente en el tejido adiposo (graso), hígado, riñones, y otras estructuras como las uñas y el pelo.

A destacar frente a otros considerados esenciales para la vida (Sodio, Potasio, Calcio, Hierro, Zinc, Cobre, Níquel y Magnesio), aquellos de mayor toxicidad y acción contaminante: Plomo (Pb), Cadmio (Cd), Mercurio (Hg) y Estaño (Sn).

Aquí puedes encontrar una relación de artículos del blog que tratan el tema de forma específica:
Dada la eficaz incorporación de metales pesados a la cadena alimentaria desde suelos de cultivo, aguas contaminadas por la actividad industrial, piensos animales, etc., y su presencia común en un amplio abanico de alimentos cotidianos, se publicó el Reglamento (CE) Nº 1881/2006 de la comisión,de 19 de diciembre de 2006 por el que se fija el contenido máximo dedeterminados contaminantes en los productos alimenticios, que regula concretamente en su sección 3,  los contenidos máximos permitidos por Kg de peso fresco en ciertos productos susceptibles de incorporarlos.



El obligado control analítico por parte de productores y fabricantes, resulta indispensable para garantizar alimentos inocuos partiendo del aseguramiento de sus propias materias primas y el control de la calidad en todo el proceso.
Chimeneas humeantes, petroleros a la deriva, montañas de residuos y la clásica imagen de peces flotando en un río a causa de malolientes vertidos industriales, forman parte de un compromiso medioambiental aún por alcanzar.



Debemos ser conscientes de que la incorporación de estos tóxicos a la cadena alimentaria y su acumulación biológica a través de la cadena trófica, acabará afectando a los grandes depredadores, y de forma singular al mayor de todos ellos…. Nosotros mismos




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