miércoles, 1 de octubre de 2014

LA SACARINA ENGORDA Y FAVORECE LA DIABETES.... ¿DÓNDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO?

Si te paras a leer ciertos artículos que se difunden a través de la red, probablemente llegarás a la conclusión de la controversia generalizada que puede originarse a raíz de la publicación masiva de estudios a favor y en contra de los más elementales temas, que además ya dábamos por sabidos.

A veces pienso que cada vez es más difícil valorar los beneficios y efectos de cualquier producto nuevo que se lanza al mercado, aunque la confusión se vuelve en parte desesperación cuando el debate se traslada a clásicos como la sacarina y los edulcorantes artificiales en general.




Entre alguna que otra verdad, sobre este tipo de sustancias se han escrito burradas de todo tipo de calibre, y por mucho que nos planteemos la veracidad de cuanto se lee por ahí, parece que en definitiva resulta más fácil creer lo malo que lo bueno, por lo que las llamativas noticias sorpresa se multiplican como el pan y los peces corriendo como “pollo sin cabeza” a través de la redes sociales.

No estamos replanteándonos los efectos secundarios de los edulcorantes artificiales, la corruptela burocrática que seguramente se mueva tras la autorización y puesta en el mercado de algunos de ellos o tan siquiera si cumplen su función de una forma más o menos eficiente. Estamos afirmando, tras más de un siglo de uso y abuso de compuestos como la sacarina, que sus efectos son radicalmente contrarios a los buscados en su origen.


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Así nos llega una primera conclusión, que afirma que el uso de edulcorantes artificiales modifica la flora intestinal dificultando el control de los niveles de azúcar y aumentando el riesgo de padecer diabetes. Es el resultado de la investigación realizada en el Instituto Weizmann de Rehovol (Israel) y publicada en la revista Nature.


Junto a esta investigación, otra llevada a cabo en la Purdue University de Indiana (EE.UU.), y publicada en la revista Behavioral Neuroscience de la Asociación de Psicología Estadounidense, que cita la “confusión del organismo” cuando nos disponemos a tomar un alimento edulcorado, como origen de la disminución del gasto energético y la secreción involuntaria de insulina que deriva en problemas de sobrepeso.


Haciendo uso de la poca cordura que me queda, podría pensar que frente a los experimentos iniciales con ratones o a los tintes psicológicos que acompañan a la ingesta de sustitutos del azúcar, y que puedo respetar desde la base científica desde donde habitualmente se plantean, se hallan los diagnósticos y tratamientos de millares de nutricionistas y dietistas, los avales de organismos oficiales como la EFSA o la FDA, y los millones de personas que han verificado “en sus carnes” los efectos, frente al azúcar, de los edulcorantes artificiales.

Que las hadas me iluminen para interpretar este torrente de datos, y sencillamente saber si sería aconsejable tomar edulcorantes para perder algo de peso o mejorar mi problema de diabetes.

1 comentario:

  1. Increíble...juegan con nuestra salud por intereses puramente económicos... de repente ya no podemos fiarnos ni de la OMS que llega a acuerdos con las mas poderosas farmacéuticas del mundo...te envidio porque a mi ya no me queda ni pizca de cordura en estos asuntos, pero genera sentimientos muy contradictorios...
    Gracias por publicar tu articulo en Cocineros del Mundo

    Un saludo.
    Victoria La Tauleta

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